CARLOS CASTILLO. La vivienda es, a día de hoy, la mayor fuente de desigualdad social en España, por encima incluso del salario y la política fiscal. Las diferencias entre quienes pudieron acceder a una vivienda en régimen de propiedad y quienes se han visto excluidos de esta posibilidad por la irrupción de la crisis, el alza de los precios o las nuevas condiciones del mercado, cada día son más acuciantes. Y sus consecuencias, cada vez más patentes.

RICARD BELLERA. La reciente presentación de los informes de Letta y Draghi sobre mercado único y competencia no es ajena al momento europeo. Poco antes de que las elecciones de junio definan un nuevo mandato, el Parlamento Europeo ha aprobado las nuevas reglas fiscales de gobernanza. El proyecto europeo se debate hoy entre la voluntad de algunos de volver a situarlo bajo la égida de la madrastra de la castidad fiscal y la de aquellos que apelan a las bondades del hada madrina que ha inspirado el despliegue de recursos con el que hicimos frente a los estragos de la pandemia.

UNAI SORDO. Cuando se cumplen cuatro años exactos de la declaración del estado de alarma, se puede afirmar sin sombra de duda que la política laboral con la que se afrontaron las consecuencias de aquella situación traumática fue un éxito. La fase "resistiré" se saldó de forma inédita en España. Se mantuvo el empleo a través de los ERTE y su financiación pública. La recuperación de casi el total de aquella actividad laboral “embalsamada” llega hasta el punto de tener hoy el récord de cotizantes a la Seguridad Social. Hay más gente que nunca trabajando en España.

LUIS ZARAPUZ. En España no hay un problema relevante de vacantes laborales. La tasa de vacantes de España es la más baja de Europa, muy por debajo del promedio de la Unión Europea o la Eurozona. El problema de España, que tiene más de 4 millones de demandantes de empleo y la tasa de paro más alta de Europa es el contrario: la falta de suficientes buenos puestos de trabajo deriva del infradesarrollo del tejido productivo y sus debilidades. Corregir estas debilidades es la mejor forma de solucionar los desajustes en el mercado de trabajo en España.

La escalada de los precios de bienes y servicios iniciada a finales de 2021 sorprendía al conjunto de la sociedad española. Su intensidad, superando en algunos meses los dos dígitos, contrastaba con la baja o muy baja inflación, e incluso años de IPC negativo en media anual, que habíamos vivido en tiempos recientes. Tan es así que para encontrar referencias de momentos equiparables debíamos retroceder la mirada a los años ochenta. ¿Cuáles son las causas de este fenómeno? ¿Qué está detrás de la escalada de los precios?